domingo, 24 de febrero de 2013

¿Porqué no estuviste ahí ¡oh Dios!?


¡Porqué no estuviste ahí ¡oh Dios!
siente mi dolor ¡cómo despeja en la neblina mi

desolación!
descubre las lágrimas que recorren el alma de mis

sensaciones y, que agonizan al declinar el día en las

profundas llagas de mi corazón.

Así me aqueja en el vacuo precipicio de esta feroz

tormenta, donde el torbellino impestuoso se adentra a mi

pecho, absorbiendo este flujo de sangre que corre

vertiginoso, por los senderos remotos del olvido más

espantoso y cruel.

Consuélame y dime ¿porqué recibí este golpe más duro y

yerto, como un torrente de muerte trastornada y vacía de

sentimientos?
Arráncame del corazón, este duelo insoportable;

arráncamelo y saca de cuajo como las raíces de un árbol

caído desde la tierra donde deposité tanto Amor; que mis

sentimientos se apaguen como una nube que se los lleva

veloz el Viento del Noreste.

Alíviame Señor como Tu solo sabes hacerlo y, libérame de

este pesadillesco túnel de la muerte más insípida que

jamás se me cruzó por la mente que pudiera acontecer.

¡Envíame de viaje al centro de tu Luz ¡oh Dios!

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