A continuación, voy a describir la atmósfera, rescatando el rompecabezas de Sun.
Sun Axelsson se encuentra sentada a la mesa con la familia de las hojas de vid y, percibe al escuchar sus conversaciones, el siguiente análisis del ambiente que se respira:
"...Circulaban muchos mitos en torno a Gabriel (el viejo parrón). He escuchado al menos tres relatos diferentes e igualmente fantásticos sobre su nacimiento, su procedencia y años de crecimiento...".
¿A qué se debía que circularan tantas versiones diferentes? ¿podemos ser varias personas a la vez con las más diversas procedencias en el crecimiento de nuestra respectiva niñez? ¿quién echaba a correr la bola?
Continúa Sun Axelsson: "...Si yo no hubiera vivido durante tantos años en Grecia, también junto a los pobres y los débiles, nunca hubiera aprendido cuán peligrosa es la verdad. Allí también se debía aprender a callar o a mentir para sobrevivir. La verdad es un lujo de los acomodados y, ellos también mienten, pero sobre todo en relación a sus cuentas bancarias..." .
"Allí" ¿dónde? pues,en la casa del viejo parrón ¡obvio!.
"En los países pobres (o sea, en la casa del viejo parrón), se miente por la libertad o se dora la realidad, se fantasea y se niega mucho, ya que es forzoso hacerlo..."
Hay que pensar: ¿de dónde Su Axesson podría tener una reflexión tan acabada de la distorsión de una familia delirante que tapaba las mentiras con más mentiras de la realidad que los envolvía y que producto de ésto generaba un público que con su ceguera no permitió que esta valiosa escritora contara lo que realmente sucedía con esta idolatría?
¿Porqué el ambiente que ella respiraba, tenía que ser "mentiroso"? ¿Acaso no se encontraba en casa de un "insigne poeta"? ¿Los poetas deben mentir para ser altruistas?
¿Alguien podría responder a estas elementales interrogantes?
¿Por qué los idólatras y narcisistas escritores chilenos, no mostraron al mundo esta novela autobiográfica?
Los poderes fácticos chilenos han sido tan poderosos para tapar una verdad y censurar nuestras publicaciones que, hasta Colombia, donde me encontraba dando lecturas en radio, TV ,Universidad y, periódicos, llegaron las manos negras y sucias a nuestros computadores evitando dar a conocer páginas escritas con denuncias que demostré en forma física en cada acontecimiento.
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