Leyendo las primeras páginas de Sun Axelsson, me he dado cuenta que el truhán de la poesía chilena es mucho más siniestro de lo que mi inocente cabecita se lo hubiera siquiera imaginado. No puedo continuar leyendo ese libro pues, Satán no le llega ni a los talones. Los seres de luz, no debemos mezclarnos con la escoria humana, tenemos que seguir la ruta del amor y del respeto por la vida.
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