tu caso me hace recordar a María Luisa Bombal, escritora a la que admiro mucho. Los escritores academicistas nunca quisieron darle el premio nacional de literatura que se merecía porque se sentían ofendidos por su inteligencia y porque era
demasiado apasionada para los cánones machistas de la época. Esa tropa de mediocres arriscaba la nariz porque María Luisa no tenía pelos en la lengua y bebía en exceso, cosa que en un hombre veían como una genialidad. En tu caso por endiosar a un poeta que ya vivió su minuto , te hacen un vacío imperdonable. Si hay un poco de justicia en este perro mundo, Chile tendrá que reconocer tu valor.
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