martes, 7 de agosto de 2012
Hoy me he encontrado con Jesús roto
Hoy me he encontrado con Jesús roto
entre las rotas quebraduras todas de sus trajes
en fragmentos de andrajos caídos en hilachas;
fracturados ropajes con sus rasgos destrozados
en la estación de buses cuando la esquina
de los asientos cercano a mi casa.
Un Jesús deshecho en lágrimas a raudales albas.
¿Cómo no haberlo visto antes cuando imberbes
mis pasos encumbrados
entre las hojas desplazándose jocosos
jóvenes en días de calendarios vacuos?
Hoy lo he mirado y que tristeza pena me ha causado
extender mi vista lánguida con una ojeada inmensa
y sentir su cuerpo íntegro lacerado
ofendido y despreciado en su pena
de mil milenios vanos acumulados.
Una greda he tomado en mis manos y modelado
pero qué desgarro infructuoso intento
hecho trizas he divagado
¡cuánto sacrificio su semblante
al ser inmolado en Viernes Santo
mas cruel que todo beso ¡ para nada !
quebrantadas lágrimas al precipicio
como si ninguna cosa existiera en importancia
¡nunca lo que antes era ese Jesús crucificado!
Tardíamente me he dado cuenta de volver a ser
cuando de tarde en tarde rezaba lo que aún recibo
en estos rótulos las callejuelas invadidas por estudiantes
donde gritos espontáneos de libre albedrío.
Jesús reconstruido en parches de convaleciente enfermo herido
sin existir despedazado de dolor amenazado y dolido;
estando la existencia fuera tan distinta
a lo que hoy es mas perdida bastante.
Cuánto Jesús tendría en mis manos
para esculpirlo con esta greda a extensa lámina
firme a tierra fulgurante modelada al agónico vacío;
aunque la ilusión inequívoca de sensación
destella candelas a proa el timón
vislumbrando victoriosos los cruces
hacia la ruta indescriptible de procedencia si es halago
eterna para convertirse en pan puro
de Cristo Jesús amado y crucificado.
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