sábado, 4 de agosto de 2012
Mamá, mamá...
-Mamá ¡mamá!
-¿Qué te sucede hija? ¿porqué vienes hecha un mar de lágrimas?
-¡Me han tocado!, ¡me han tocado mamá!
-¿Quién? ¿¡quién te ha tocado hija mía amor de mi alma!?
-Ese anciano
-¿Cuál de todos?
-Ese anciano decrépito que vive en la casa solariega y blasonada.
-¡Por Dios hija mía! ¡por Dios! a ese disoluto jamás lo culparán y mucho menos lo juzgarán.
Llora, llora mi amor y acurrúcate en mis brazos con un solo dolor porque no habrá otra forma de consolarte mas que con mis lágrimas que caerán gota a gota durante el transcurso de todas las sombras de tu existencia en esta tierra.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario