Nos juntamos en la habitación de la casa de Hugo Krotchcramp. Estábamos todos reunidos de nuevo como en Conchalí, dispuestos a seguir analizando el tema propuesto y descubrir la imagen real de aquel que no solo usufructó de mi imaginación en aquellos años sino, abusó de mi confianza. No queríamos que se nos escapara el más mínimo detalle pues, había que dilucidar a la luz de los acontecimientos pasados con el fin de entender qué se podía hacer el día de hoy, sobre todo que, mi poesía ya había comenzado a difundirse y a tomar forma. Estaban dispuestos a colaborar: Borges, Fiammetta, el Principito, Mogwli, Bahéra, Ray Bradbury. Entonces Brian Weiss nos dijo murmurando en tono hipnótico
-Mi ideal de casa es una vivienda campestre, repleta de pájaros y flores con un gran lago transparente.
Como aún permanecía adormecido, pudimos trasladarnos fácilmente viajando el grupo completo al lugar, para continuar nuestra reflexión.
Jorge Luis había recién desparramado un párrafo con Albert. Le había dicho que: el “Jardín de los senderos que se bifurcan” es una enorme adivinanza. Sin embargo, Borges tenía la convicción de encontrar a la brevedad sus significados pues, los caminos aparentemente intrincados se abrían en forma estrepitosa por el borde del vértice. Así, se aglomeraban investigadores venidos de los países más recónditos con la finalidad de descubrir personalmente sus sospechas.
Jorge Luis entonces me dijo: - Para no dilatar tanto ¿tienes algún poema que acredite tu participación para recibir a estos visitantes?
-¡Por supuesto Jorge Luis!
-Veamos, afinemos otros detalles- dijo- mientras Hugo Krotchcramp, Mogwli, Bahéra y el Principito se tiraban echando campanas al vuelo, braceando en el lago cristalino con una destreza que envidiaría a cualquier pato silvestre nadador.
-Fiammetta ¿qué averiguaste tú? -preguntó Borges.
-Averigüé que él vivió en extrema pobreza y, que el mal recuerdo de su primitiva condición social, con un padre que llegaba a diario borracho a destruirlo todo y armar escándalos, había asimilado la deshonestidad, a vivir su mentira hasta el final. Así que aunque logre sus objetivos en esta tierra con artificios será sólo por culpa de la ignorancia e indiferencia de aquellos que tienen en sus manos descubrir un secreto guardado por décadas - terminó por decir Fiammetta.
-Vaya, por eso se reía tanto en mi cara, cuando le iba a recordar mi papel preponderante en “su creación literaria” (entrecomillas)- apunté desconcertada.
-¿Qué sucedía?- me preguntó el principito que recién venía saliendo del lago.
-Me decía que todo lo mío era suyo pues, ya lo había tomado como propio y, nadie se daría cuenta de lo sucedido pues, no había cómo comprobarlo ya que todo estaba flotando en el aire.
-Yo me daré el trabajo y el tiempo de comprobarlo - le dije.
-Y, ¿qué respondió? - me preguntó tiernamente el Principito
- Nada, no me creyó y, se hizo el tonto.
-¿No te da miedo que crean que tu poesía es de él? - volvió a consultar con cara de inocente.
-No, porque yo hago sola mi poesía en cambio él, necesita de mi para hacer la suya.
-Pero eso...¿quién te lo va a creer? - el Principito se puso serio como el mejor abogado que pisa la tierra y la luna, del satélite donde órbita.
-Lo va a creer quien investigue con seriedad y profundidad.
-Y...¿si él ahora puede escribir sólo?
-El es un hombre brillante, muy culto, se ha leído toda su biblioteca y, aunque se haya apoyado en mi durante esos siete años, podría haber aprendido a hacerlo sin ayuda sin embargo, un ser tan promiscuo no es capaz de sacar el polvo de las piedras pues, el talento es un regalo de Dios.
-Y, ¿si te acusan de plagio?
-Jajajá y ahí si que me destornillé de la risa - pero Principito, piensa que fui yo quien le entregó todas las herramientas y le explicó al veterano como modernizar sus poemas avejentados y maltrechos pues, como mujer joven y transparente lo podía hacer sin ningún problema en forma absolutamente natural.
Se escuchó el ruido del teléfono. Era Kafka y dijo lo siguiente:
-Gregorio Samsa va en camino. Se demorará pues, no se ha podido desprender de su caparazón. ¿Tienen algún traductor para entender lo que les comunicará sus pitidos? ¿Gregorio los podrá orientar en lo legal?
-Y tú Kafka, ¿porqué no vienes?
-¡No!, estoy ocupado, tocando en forma insistente las puertas del Castillo. Me las abren, pero solo tengo diálogos infructuosos que, no llegan a solucionar ni la más mínima problemática que les planteo.
Después que me despedí, recordé que había quedado de enviar a Ana Frank en forma subrepticia un teléfono inalámbrico. Encargué a un mensajero que se filtró entre los vericuetos circulares por medio de las tropas alemanas del III Reich. Afortunadamente, como él era alemán, Goebels, no sospechó cuando se cruzó por las calles de adoquines fingiendo un saludo militar (pronto tuvo que correr hasta la esquina para ir a vomitar). Entregó el paquete a Ana sin mayores dificultades.
Ana se comunicó de inmediato conmigo, tenía mucho miedo. Me informó que no tenía con quien comunicarse pues, habían sólo adultos así que necesitaba leerme su diario a través del teléfono inalámbrico pero, antes me dijo:
- Yo sé que tú estás sóla luchando en este mundo fatídico.
Yo le respondí de inmediato - No te preocupes por mi, yo sabré defenderme en el momento oportuno - luego le comenté :
-Ana, estoy al tanto de lo trágico de tu situación y, me siento impotente porque es imposible ayudarte y, no queda otra que rezar pues, más allá de esta vida existe otra mucho más hermosa y plena para las que han tenido un comportamiento ejemplar. Más que nadie podía esperar una vida mejor. Nos despedimos abruptamente porque sintió pasos de la SS revisando la casa. Colgamos y yo me puse a llorar a moco tendido pues, sabía que no habría ninguna solución y que su familia no tendría ninguna escapatoria pues, me encontraba en pleno siglo XXI y, me había leído completo su diario de vida.
-¿Qué te sucede? - me preguntó Krotchcramp
--Creo a pie juntillas en la otra vida. Cuando alguien se porta bien, no hay problema. Pero, cuando sucede todo lo contrario y...me largué a llorar como condenada..Después que me pude controlar un poco le dije:
-Dante lo viene a buscar para llevarlo a las calderas del mefistofélico Pedro Botero.
-¿Te da pena que se lleven al veterano?
-Por supuesto que sí Hugo Krotchcramp.
-¿Porqué? - me preguntó socarrón.
- Porque también ha sido un ser cruel, despiadado que engañosamente he querido.
-O sea, que: ¿tu quieres que diga lo que tiene que decir, sólo para que no se lo lleve Dante a las Calderas donde arde ese calorcito con olor a chamuscado?
-Exactamente, eso sería lo ideal pero, es un anciano tan pervertido que eso no va a suceder.
-Esas cosas no existen ¡cómo se te ocurre!
-Estas completamente equivocado ¿porqué crees que escribo estos cuentos? precisamente para que él recapacite, antes que sea demasiado tarde.
-¿Después de lo que te hizo?
-Así es. Todo es perdonable en esta vida Krotchcramp. Siempre y cuando se pongan las cosas en su lugar.
En esos momentos vimos las figuras de los nazis aparecerse por el fondo del jardín.
-¿Qué hacen ustedes aquí? - les pregunté muy molesta.
-Buscamos al veterano - me respondió haciendo sonar muy fuerte sus talones, al más puro estilo nazi.
-¿Para qué lo quieren?
- Para interrogarlo - me respondió con un lenguaje muy duro - órdenes del führer.
-Ustedes son soldados del año 1945, así que ordene media vuelta y váyanse de mi vista pues son un asco vomitivo ante mi presencia en este lugar. Además hace ratito a que terminó la Segunda Guerra Mundial. Regresen por donde vinieron a su siglo, estoy segura que se equivocaron de época y no son bienvenidos - le grité furiosa al capitán.
-Disculpe señorita, no lo haremos nunca más - respondió sumiso al darse cuenta que se encontraba en otro tiempo y en otro espacio y, que en vez de entregarse a las nuevas autoridades, habían escapado a nuestro Paseo Campestre en el sur de Chile.
- Están disculpados (les dije con tal que se fueran lo más rápidamente de nuestro campo visual) pero, partan de una vez por todas insistí con lipiria en la punta de mi lengua.
- Sí, pero sólo cuando lo encontremos...Nosotros obedecemos a nuestra plana mayor. Hei hitler y se cuadró.
-¡Qué vienen a nombrar el nombre más odioso de la historia de la humanidad desgraciados! - fui a buscar corriendo la metralleta de juguete de uno de los hijos de Krotchcramp, que los habían dejado botados en un paseo anterior, para asustarlos - Emití toda clase de ruidos violentos hasta que desaparecieron. Menos mal que no estaban al tanto de las novedades de este siglo y, eso que no alcancé a tirar una de las granadas más feroces del mundo infantil guardada dentro de uno de mis bolsillos.
-¿Porqué les disparaste tan violentamente? - preguntó Brian Weiss que venía acercándose.
-Porque hasta la GESTAPO está infiltrada en el arte de la literatura. Fíjate nomás si les cabe el casco redondo en sus cabezas cuadradas. Todavía estoy irritada ¿cómo lograron atravesar la barrera del tiempo hasta nuestra reunión? ¿¡me parece el colmo!
Con Brian, nos quedamos perplejos conversando acerca de las regresiones que él había tocado experimentar con sus pacientes cuando al rato, llegó el invitado de piedra. Descubrí que el veterano me sale hasta por la sopa.
-¿Qué quiere? - le pregunté sulfurada al máximo.
-Le quiero avisar, que a toda la gente que llega a mi casa, les digo que usted está “loca” y, que su arte es basura luego, pongo cara de pescado, arrugo la nariz y, cierro un ojo igual que un tuerto- me respondió el muy vil canalla.
-Oiga, pero yo servía a sus invitados petit bouché cada vez que llegaban a su casa. Y, el café brasileiro que yo misma molía en la moledora de café y, ahora último las humitas ¿cómo me maltrata diciendo que estoy “loca” o que mi arte es “basura”? ¡por favor! si usted y la Marjorie me trataron como “luz nueva” cuando fue a visitarlo a la costa.
-Ya ve como cambian las cosas, ahora hago todo tipo de aspavientos y me resulta.
-¡Por supuesto! son obras teatrales en vivo que jamás dejan de tener excelente resultado pero, ¡claro! como lo conozco al revés y al derecho a mi no me puede meter el dedo en la boca.
-Si pues, usted ya me conoce demasiado.
Aproveché de decirle lo más calmada posible:
-Sabe, a mi no me gustaría que se fuera con ese hueso atragantado en la garganta a otra dimensión.
-¡Esas son tonterías! A mi nadie me toma el pelo ¿sabe? además, ¿quién va a ser capaz de descubrir todo este berenjenal?
- Si el río suena es porque piedras lleva, caballero.
-Nadie va a sacar una sola conjugación verbal de mi boca ¿¡entendió!?. Además ¿cómo me iba a hacer famoso sin su ayuda?
-¿Porqué no me lo dijo entonces? ¿porqué sin decir agua va, ocupó mi lenguaje filosófico y poético y, mis ideas para usarlas de trampolín a sus deficientes líneas gramaticales?
-Está mas “güiona” ¿quería que la pusiera en alerta para que no me hiciera más el favor y más encima gratis? pues, no le pagué ni uno y, mi boca quedó tumba para siempre.
-Sabe que más, tome sus porquerías y fuera de mi casa (nunca había echado a nadie de esa manera así que, igual me dio pena). Ya rapidito y... no lo quiero volver a ver ni en pintura hasta que no cambie su forma de pensar las cosas.
-¡Jamás! - me gritó y alcancé a levantarle el dedo del medio en represalia (cuando cerró de un portazo la puerta de entrada). Luego, le mostré un par de arañitas por las ventanucas del baño.
Sonó el teléfono. Era el encantador Lazarillo de Tormes, a quien hace un tiempo atrás, le pedí un favor que me cumplirá en la próxima nota que aparecerá con viento fresco por estas hojas.
Mis agradecimientos a Gregorio Samsa que aún debe estar bajando por la Cuesta Barriga. ¡Vamos Gregorio!¡tú te la puedes!
Al anciano decrépito y mal intencionado le digo:
Nada más saludable que se sepa la verdad caballero, tenga la edad que se tenga. Incluso antes de liar el petate, salga pez o salga tomate.
Lo último que quiero decir es lo siguiente:
¡Aló! ¡aló! ¿habrá alguien que me escuche? o, ¿es que me encuentro en las somnolencias inconmensurables de las estepas Neptunianas de Ray Bradbury?
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