Y...aquellos que cuchichean a mis espaldas en secretillos malintencionados y, no despegan ni el polvo de las piedras les digo: Sigan silenciando las bravuconadas del truhán que menciono en estas páginas, rindan honor y gloria a su idolatría en esta tierra que, pronto pienso cortar para la cena, sandwiches de potito (al igual que Hannibal Lester) los despojos de esta fiera, para dárselos a los chanchos (no a los animalitos ¡of course!) de este inmundo mundo moderno.
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