domingo, 12 de agosto de 2012

Marcela

Te quiero contar que cuando mi hija era pequeña, yo era experta en "carretes" ("rumba") entonces, lo que hacía era meterme a su cama junto con ella hasta que cerrara sus ojos y, esperar a que estuviera suficientemente dormida hasta que las velas no ardieran. Te digo ésto porque mi introspección hacia la infancia es muy fuerte y siento y pienso igual que una niña y, conozco su dolor. Por e...
ste motivo se diferencia mi escritura a la escritura de mi mamá cuando le corregí e incluí pensamientos y lenguaje de mi propia cosecha en su Doctorado en el Magister de Literatura Hispanoamericana a la edad de los 19 años. Asímismo descubrí fácilmente el engaño parriano sólo con la lectura de "Analgésicos Rusos" y "Pompas Fúnebres" que es su verdadera y exacta medida. Todo lo demás lo tomó prestado. Recuerdo haber tenido una infancia donde la ausencia de mi mamá y mi papá era pan de todos los días. Teníamos señoras que nos cuidaban y ellas fueron mis mamás "putativas" (varias porque había mucha rotación). Yo crecí con "dolor" pero hay muchas vías de escape por ello no significa que si se le causa dolor a l@s niñ@s van a llegar a ser "geni@s".

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